lunes 14 de diciembre de 2009

Croquetas


Hola:

para el que escribe estas líneas, cinematográficamente la cartelera debe medirse hasta la primera quincena de Diciembre, pero no incluye ninguna peli de dicho mes; básicamente porque no ha sido posible visionarla.

Llevo varios días hablando con distintas personas acerca de si este año han habido buenas o malas pelis. Si ha sido rico o pobre. Y esto no lleva a ninguna parte porque es subjetivísimo. Soy de los que piensan que ha sido un año riquísimo, aunque mal repartido.

El Sr.Eastwood nos regaló dos guiones telefílmicos convertidos en peliculones: "Changeling" y "Gran Torino". Ambas te dejan hecho polvo. El corazón aplastadico aplastadico, como una croqueta. Pero no suficiente con el filme crepuscular en el que Clint se codeaba con un nene asiático, los enorme PIXAR hicieron lo propio en un cine supuestamente infantil pero que oigan, imposible contener el llanto a moco tendido, que es lo que ofrecía "UP" usando una versión animada de Spencer Tracy. Croquetismo total.

No obstante, algunos de nosotros ya íbamos entrenados, pues antes ya habíamos lidiado con las tres horazas de Benjamin Button y sus problemas con las cremas antiarrugas. Que era un cuento, pero como en las mejores obras de los hermanos Grimm, era cruel cruel. No obstante, la peli que a todo el mundo debería dejar hecho trizas, la que todos vimos acompañados pero que de tan certera que es, que nadie mira al de al lado es, sin duda, "Revolutionary Road", una paliza a todos los que dejamos de ir en búsqueda de nuestros sueños por una comodidad asegurada. Otra vez, el corazón hecho una croqueta.

Hubieron muchas otras pelis, pero me centro en el cine croqueta, que es el que te deja el corazón como tal, como una croqueta. Y este año, de esto, ha habido mucho y para todos los gustos. Así que con el fin de ir a relajarse un poco, uno se acerca a hurtadillas para ver "500 DAYS OF SUMMER" que ya te advierten que no es una comedia de amor (de ser así, hubiera pasado total). Pero bueno. Es una peli muy indiepop, pero sin estética indie broadcast (brindo por ello) y con una banda sonora exquisita que es importantísima durante todo el metraje. Luego un cásting acertadísimo, milimétrico... y una historia llana pero tan universal, que es imposible no empatizar. Por supuesto, cuando pasan esos 500 días, el corazón se te queda hecho una croqueta.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada